26 diciembre, 2007

7, 8

En unos días el 8 llegará con toda la fuerza de su redondez a instalarse en los calendarios, relojes, agendas, blogs y demás construcciones empeñadas en medir y ubicarnos en esa dimensión fascinante que es (o no) el tiempo.
El 7 será hospedado en el caprichoso universo de la memoria mientras lo que para muchos es el mundo entero, continuará celebrando más por instrucción que por convicción.
Aun cuando este blog con complejo de árbol estuvo al borde de la sequía, mi 7 es un año muy vivo, con un fin que sintetiza agresivamente la intensidad de sus jornadas y el valor de sus enseñanzas. Mi 7 que parece tan corto y al mismo tiempo tan distante es un año de sueños, contrastes, viajes, música, amigos, emociones y convicciones.
Deseo profundamente que el 8, nuestro 8, nos permita seguir creciendo para enriquecer juntos nuestras vidas. Que vengan cuestionamientos y aprendizaje, sabiduría y mucha paz. Gracias por leer, por estar, entender, intentar, diferir y compartir.

Hasta el nuevo año.

Existencia

Octubre 2001.
Una clase que nunca olvidaré:
Prepa, 4to semestre, El Extranjero, Camus y Sartre, existencialismo y conocimiento:
LIBERTAD - RESPONSABILIDAD - ANGUSTIA... las manzanas.

Diciembre 2007.
Alegría, miedo, melancolía, familia, valor, amistad, fiesta, congruencia, dolor, respeto, cariño, soledad, encuentro, sonrisa, amor, voz, desencuentro, casa, viaje, celebración, decepción, dogma, recuerdo, lágrima, gratitud, compañía, diálogo, culpa, crecimiento, paz, desesperación, ilusión, responsabilidad, orgullo, reflexión, distancia... just too much, all together. Merry xMAS.

07 noviembre, 2007

Así es como caes

Aguantando.
Siempre supe que no era para mi, como tantas otras cosas, como casi todo. Intenté cambiarlo, me quejé, critiqué, exigí, hablé, grité, me quise ir... lo pensé mucho y me quedé. Por el título, porque no iba a volver a empezar, por el prestigio, por tiempo, porque la otra opción en ese momento era peor, porque finalmente estando dentro del sistema lo podría conocer mejor... por aparente comodidad.
Me concentré en el intercambio, durante un año la idea de irme me mantuvo motivado, además de dos o tres clases, en es tiempo había excepciones. Me fui, lo disfruté, aprendí, recordé que la educación de calidad existe y regresé con una nueva actitud, sabiendo a lo que venía, al horrible y estúpido sistema en el que me quedé por razones casi tan tontas como el 95% de las personas subhumanas que lo integran.
Y lo estaba controlando, tomaba las cosas con calma, intenté ubicar mis expectativas por debajo del inframundo para que al menos con una clase decente, me sorprendieran... por poco me convencí al principio del semestre, pensaba que los profes no eran tan malos, por lo menos a cada uno le gusta su área. Le di el beneficio de la duda a clases sobre las que no tenía conocimiento alguno, mucho menos interés.
Mi actitud se mantuvo unos meses, me concentré en mis amigos, anclas que siempre saben ver lo positivo de las situaciones, personas que admiro y valoro, quienes aun guardan un poco de respeto por esta fábrica aspiracional de asalariados mediocres, luces que han sido lo mejor que he encontrado en este lugar. Me centré, por primera vez, en mi vida fuera de mi educación... y estaba funcionando. Contrario a mis convicciones, le resté importancia a mi escuela y muchas cosas buenas vinieron, estuve muy tranquilo, hasta contento... Sabemos que no hay tranquilidad que dure un semestre, no aquí.
Tengo más de tres meses tratando de ignorarlo, de restarle importancia porque desde hace dos años me di por vencido, las cosas no van a cambiar, yo no las puedo cambiar, mis exigencias no les importan y entiendo perfectamente sus razones, si me quedé fue con sus condiciones y bajo la premisa de no tener motivación académica alguna durante el resto de mi vida por el Tec.
Lo entiendo, lo confronto, lo acepto. Pero no lo puedo aguantar, no puedo.
No por entenderlas, las situaciones se vuelven más llevaderas.
Ya no puedo, ni quiero.
Porque caí, caí horriblemente en este juego en donde te callas y aceptas y te evades porque desde un principio sabías que no era para ti y tu razón, aliada siempre de la cobardía, te convenció de que tenías que quedarte, y aguantar.
No se si voy a poder seguir perdiendo el tiempo, dinero que no es mío, toneladas de paciencia y vida útil de mis neuronas y mis sueños un año más. Porque además, y ése es el problema, te agota. Te exprime y te imposibilita para enfocar tus energías en otra cosa. Es un monstruo que te absorbe, como a las personas que trabajan las enajena su monótona rutina hasta olvidar sus motivaciones reales, sus ilusiones, lo que les gusta... cuando una cerveza y una película con explosiones y sexo se convierten en el antídoto perfecto a la esclavitud de la que no son víctimas, porque decidieron entrar y quedarse y caer, 'concientemente', aguantando...

Y eso que es de lo mejorcito del país. Pobrecito México.
No se si aguante, pero ya casi.

Ok, ahora piensen en algo bonito para que tanta energía negativa no se apodere de sus brillantes mentes. Esa no es mi intención.

25 octubre, 2007

Octubre

Por poco se me va octubre sin post.
Es otoño pero este árbol no debe quedarse sin hojas.
Creo que pronto estaré de vuelta, ya tengo conexión a internet en casa, teléfono también, y antes de regresar a la virtualidad del mundo cibernético, estoy habituándome a la estabilidad.
Hacía muchos meses, desde mayo posiblemente, que no tenía un lugar, un terreno para que las raíces se alimentaran tranquilamente. Viajes, adaptación, vida nómada, dejar casas, buscar casa, encontrar una sin sentirla propia, empezar a arroparla para que me arrope...
La señal más clara, mi desconexión.
Y me gustó.
Me gustó vivir sin internet, dormir, desvelarme con libros y no con blogs o mensajeros, conectarme para estar pendiente de lo más selecto o para compartir y atender las mínimas tareas escolares del semestre.
Imaginar posts y soñarlos para no tener que publicarlos... Dialogar con la voz y la cercanía.
El aislamiento virtual me dió estabilidad real, la estabilidad trajo más cosas verdaderas, de la realidad, que implican sentirse vivo... muy vivo.
Como árbol oxigenado, nutriéndose de amigos y amor, con prioridades reinventadas, cobijado por un cielo de música del corazón, capaz de adaptarse, de dar sombra, de ayudar a respirar... sintiendo al frío asomándose para despertar.
Quizá es tiempo de volver, poco a poco, para seguir soñando, para tener luz.
Como me cantó Eugenia, bella y poderosamente, la semana pasada:
Luz que nunca sobre, para que apreciemos a la noche.

17 septiembre, 2007

Lágrimas verdes

Despiertas...

Decides romper la unión de tu piel con la sábana sobre el relieve del colchón, te asomas y ves, a través del aparador, como lentamente el árbol, único signo de vida entre las piedras de la calle, es filosamente mutilado... Y tienes ganas de llorar...
Uno a uno van fluyendo los días de lágrimas, líquidamente convertidos en húmedas semanas.

Como cuando tus ojos, green eyes, no dejan de llorar: por la congestión nasal, por la lluvia, por la alergia o el frío, porque tus párpados no alcanzan a cerrar... porque no ves bien, por una infección, por la contaminación, el polvo o la digitalización... Como cuando alguien a quien quieres está llorando y en su nostalgia te contagia, mientras otra amiga no puede llorar, contra su voluntad, y un hermano, desconcertado, ha llorado en soledad...
Tus ojos simplemente no dejan de llorar, brotan gotas rodeadas de luz, tormenta de verano con el otoño asomándose por detrás.

Es físico, climático, emocional, porque no estás triste pero los demás sí, y tus ojos se humectan, y piensas en la felicidad, y ésta se desborda cuando tocan a tu puerta, y los green eyes, como su estrella, no dejan de llorar.
Tus lágrimas, que por días han mojado tu piel sin razón, se unen a tus deseos y por fin, tienes ganas de llorar.

Porque no estás sólo, y empiezas a llorar.
No dejas de llorar.

Lloras...